13.11.13

Es Muss Sein. O lo de las dedicatorias..

Seguimos sin entrar en el cuerpo del texto. Esta vez deteniéndonos en las dedicatorias que preceden la introducción y el capítulo I.

Para empezar, no puedo si no celebrar el leif motiv en los textos de Z. Las reflexiones sobre el Es Muss Sein y el Muss es Sein? Más que nada, por lo que implican a nivel referencial en el mundo de la novela y lo que me sugieren personalmente. Pero no nos adelantemos. Ya volveremos a ello cuando toque cronológicamente.

A estas alturas, más de 10 años después, no creo destripar nada a nadie si comento las capas principales de estructura de la Casa de Hojas. En el centro del texto tenemos el Informe Navidson. Un supuesto documental creado por un afamado fotógrafo que va a ser el punto de equilibrio alrededor del cual pivotará todo el texto. En una segunda capa tenemos el ensayo de Zampanò sobre el informe. Con sus disgresiones y notas a pie de página. La tercera es quizá la capa más interesante. En ella encontramos la mano de Johnny Truant como filtro. Con sus disgresiones, sus locuras y sus modificaciones (?) al texto que recibió. Es en esta última capa donde encontramos all-things-postmodern™.

De hecho, se podría decir que tenemos dos textos. El de Zampanò, que trata sobre el Informe Navidson, y el de Johnny, en el que lo acompañamos en la lectura del primero.

Comento lo de las capas para acotar las dedicatorias. Encontramos dos: This is not for you y Muss es Sein?

Uno podría argumentar que la primera es del autor, pero ello nos llevaría a obviar una parte del meta en el juego. Así pues, This is not for you nos llega por Johnny. La segunda, siguiendo ese way of thought es la coda de Z.

El This is not for you nos lleva al Nihilismo. Nihilismo conceptual y nihilismo como forma de vida de Johnny. Permítanme un juego y, de momento, déjenme asociar a Johnny con Nietzsche.

Es Muss Sein (o Muss es Sein? en la dedicatoria de Z) nos lleva a la idea de la finalidad. Tiene que ser de esta forma/manera (el destino nos ha llevado hasta aquí). Por asociación a una especie de aproximación al Dasein (ya llegaremos, simplemente denme la razón como al loco de momento). Exploraremos en profundidad las relaciones de ese pensamiento de Z. aplicado a las citas que encabezan los primeros capítulos del texto en un próximo post. Obviamente, con todo esto quiero decir que uno asocia Z a Heiddeger.

En un nuevo salto lógico sin referencia, quédense con una ecuación que intuyo no va a ser baladí para el texto en el futuro: Nietzsche + Heiddeger ≈ Derrida.

Cabría aclarar que todo esto me ha venido a la cabeza después de leer las págs. i a 40 y que, a buen seguro habrá saltos lógicos y asociaciones que no se pueden explicar sólo con las dedicatorias y deben ser entendidas como asociaciones con los personajes y sus distintas formas de pensar a partir de lo que uno cree que significan las dedicatorias y lo que intuye de la lectura que está haciendo.

Al fin y al cabo, esta serie de posts no dejan de ser una especie de notas en un cuaderno de lectura del libro de Danielewski.


11.11.13

Lo obvio... y algunos links

Vamos a hablar de lo obvio: Zampanò, Truant, Casa.

Para las dos primeras les remito a la tercera de casa. O a lo que la sigue. Para la tercera:

Azul, como en azul en la pantalla, o, en inglés, blue screen -> bluescreen. O sea, el cacareado Chroma. O un plano plano donde podemos sobreponer cualquier cosa que queramos en superposición.
Azul, como en letra de imprenta azul, o, en inglés, blue print -> blueprint. O sea, plano/proyecto de la casa.
Azul, como un hipervínculo. Hipervínculos como forma de meta y como paradigma del cambio en la forma de leer durante la era digital. En donde saltamos de sitio web en sitio web buscando aclarar referencias veladas o imaginadas cuando la cabeza y la memoria lectora no nos da para más.

Hipervínculos como El Lamento de Portnoy (donde van a encontrar las disquisiciones de Javi Avilés sobre su lectura), como Exploration Z (donde se nos ofrece un HoL for dummies) y como Los foros de Mark Danielewski sobre House of Leaves (con un foro en español impoluto que está llamando poderosamente mi atención).

Continuará.

Lo de Danielewski

Vaya por delante que:
  1. Debería estar 'haciendo cosas'.
  2. Hace tiempo que lo tengo. Pero no encontraba el tiempo.
  3. De hecho, lo he empezado a leer tres veces y las tres tuve que parar porque perdí el libro. Lo he vuelto a comprar. No descarto una quinta con la traducción de Calvo.
  4. Quizá sólo ahora he empezado a obsesionarme con él porque mi timeline de twitter va lleno con él.
  5. Siento discrepar. This one is for me.
Aclarados esos puntos, me encuentro en plena Exploration Z. Avanzando con tiento en el texto ahora que, desconozco por qué motivos, he entrado en modo obsesivo con la parte meta. Quizá sólo era cuestión de 'sentir' que la carga era compartida. Que otros estaban metidos en el mismo berenjenal.

Ahora lo único que necesito es heredar de una tía semidesconocida o que me toque la lotería para tener el tiempo necesario para explorar con la profundidad que demanda el Laberinto.

Como decíamos hace tiempo con aquel de cuyo blog este toma el suyo, ojalá uno pudiese ser rentista para dedicar el tiempo a hacer cosas placenteras.

Den por sentado que habrá más entradas y hablaremos más sobre el tema. De momento sólo constatar que he vuelto al principio y Truant es de lo más cansino en él.

18.9.13

We Need New Names, NoViolet Bulawayo (Man-Booker Shortlisted)

"Let no one be fooled by the fact that we may write in English, for we intend to do unheard of things with it" Chinua Achebe.

"I was brought up on stories – my grandmother was a storyteller and her stories were laced with humour, so that they were tolerable."

No es casual que uno empiece la reseña con estas dos citas. Cualquier persona que comience a leer We need new names encontrará rápidamente la conexión que me ha traído a ellas.

La primera novela de NoViolet Bulawayo, en la shortlist del Man Booker a falta de fallar el ganador, es un libro que nos narra la década perdida de Zimbabwe (http://gga.org/analysis/land-reform-and-zimbabwe2019s-lost-decade) a través de los ojos de una niña, Darling, que empieza la novela con 10 años y la termina siendo una adolescente en Estados Unidos. Es una novela sobre la identidad, el sentimiento de no pertenencia a un lugar y la añoranza por el país perdido/dejado atrás.

Encontramos en ella dos mitades muy marcadas. La primera trata de los últimos meses que Darling pasa en su país natal. La segunda nos narra los primeros años de Darling en los Estados Unidos de América.

Pero no es sólo por la temática que uno se convence de hacer esta partición, hay otras razones, sobre todo estilísticas y de tono, que me llevan a ella.

Aunque no sea exactamente así, uno no puede dejar de pensar en la primera parte del libro como un conjunto de relatos cuasi-orales contados alrededor de una lumbre. Habrá quien diga que tiene más la sensación de estar leyendo relatos cortos, por la falta de continuidad entre los episodios narrados, pero mi sensación es que la intención de la autora va más en la dirección que apunto: el uso del lenguaje, la estructura de los relatos, su compartimentación, todo me lleva a pensar en relatos orales.

En la segunda parte uno ya no siente tanto esa estructura, sea imaginada o real, y el relato se occidentaliza, es decir gana continuidad y un hilo conductor. Quizás es por eso mismo que gran cantidad de gente dice haber disfrutado más de esta segunda parte que de la primera, aunque no sea el caso de quien esto escribe.

Dejando aparte temas de estructura, no puedo dejar de mencionar esos dos capítulos gloriosos, esos cantos a la temática del libro, llamados How they Left y How they Lived. Es después de leerlos que uno se da cuenta que el título del libro no tiene que ver con el capítulo con el que comparte título, sino con lo que se trata en los dos cantos que acabo de mencionar y el glorioso capítulo, que hay entre ellos, llamado Myamerica.

No quiero terminar sin alabar la prosa de Bulawayo. Sinceramente lo merece. Y eso nos lleva de vuelta a la primera cita de la reseña, a intentar cosas nuevas con el lenguaje y a la conexión que uno ve entre este libro y Things Fall Apart. No sólo por las constantes menciones a 'When things fell apart' que encontramos como cuasi una frase hecha para expresar el estado del país durante la primera parte del libro, sino que también en el hecho de la estructura (e incluso me atrevería a decir temática) de los mismos.

Un libro de lectura más que recomendable y sin lugar a dudas una autora de la que esperaré con ganas un próximo libro, a poder ser aún mejor.

23.4.13

Sant Jordi 2013: Quatre pensaments i algunes tonteries més.


Escriptors i il·lustradors culturalment dispersos dibuixant Mortadelo-Cthulhus, Primigenis i altra parafernàlia
 a la paradeta d'una coneguda llibreria de vici i subcultura.

Per primer cop en 11 anys, he tingut el plaer de no haver de patir un Sant Jordi darrere el mostrador. Avui m'he donat el gust de sortir al matí per Vilanova i al migdia i tarda anar a Barcelona.

És agradable viure-ho així. Fins i tot m'he donat el caprici de comprar-me alguns llibres que no entraven als plans de lectura immediats, però que de ben segur es faran un lloc a la pila de pendents i s'aniran llegint.

A hores d'ara (18:00) sento a la radio i llegeixo a twitter que la gent ha saturat els punts de venda al matí i que estem, de seguir així, en línia per aconseguir una diada de Sant Jordi gloriosa. No m'extranya gens*.

M'explico: La tendència fa temps que és aquesta. Parlo des del punt de vista d'algú que ha estat a llibreria i parada i fent 'estadillos' d'aquests darrers anys. Parlem de Sant Jordis cada cop millors (en cash i números de vendes) amb uns tops de vendes cada cop més destacats (en percentil envers als que no estan al top 10 o 15 dels més venuts) i amb vendes cada cop menors dels llibres que no entren al top abans esmentat.

- I per què aquest repunt de vendes a Sant Jordi si tota la gent ficada a cultura es queixa amargament del descens de vendes? - em preguntava avui mateix un amic.

- Molt senzill: La gent cada cop compra menys llibres i només ho fa en dates molt assenyalades. Aquesta concentració en el temps fa que es venguin molts exemplars de pocs llibres i pocs de la resta.

És per això que cada cop veureu més propaganda quan s'acosten dades assenyalades (Setmana Santa, Sant Jordi, 2ona quinzena de Juliol/1era d'Agost  i Reis, és el que hi ha), degut a l'efecte concentració i al desig d'esdevenir un d'aquests llibres que entren al top dels més venuts (per l'efecte venda diada i també per efecte ressaca de la setmana després).

*Tot i que alguns argumenten que tot és degut a que al partit i que de ben segur les vendes baixaran molt a la tarda. No ho crec

20.2.13

La Hora Violeta

<<Pero  esa historia ya la han escrito otros por mí.
Yo sólo la estoy llorando.>>




Queridos lectores: a partir de aquí, como en las cartas náuticas de la antigüedad, hay monstruos.

No se me ocurre una frase más apropiada que la que el mismo Sergio del Molino usa para advertir de lo que se nos viene encima con la lectura de su nuevo libro: A partir de aquí, monstruos... Monstruos de la razón. Y no existe monstruo más grande que aquel al que nadie se atreve a nombrar habitualmente. Miento. Sí existe: que ese monstruo se ensañe con un infante, con un niño. Monstruos... Monstruos de los que te destrozan el corazón y te sacuden de verdad.

Preparaos para el viaje. No voy a engañaros: Va a doler. Será movidito. También va a valer la pena.

La Hora Violeta es una crónica de la leucemia del hijo del autor. Desde el punto de vista del autor. Nada de vacuos ejercicios sobre lo que siente o piensa Pablo. Simplemente la bitácora de un naufragio desde el punto de vista del que salva la vida pero pierde casi todo lo demás. Aunque en realidad casi todo lo demás no sea ni trabajo, ni amigos, ni pareja... 

A vosotros os dejo la tarea de averiguar qué es ése 'casi todo lo demás', ésa Hora Violeta, ése laberinto de dolor en el que nos vemos envueltos cuando nos atacan esos monstruos.

Y conste que podría hablar de muchísimas más cosas: de la magnífica voz de Sergio del Molino; de la inequívoca sensación de estar escuchando a ese Cohen místico y tocado por la varita de los dioses cuando uno está enzarzado leyendo como Sergio ve a Pablo luchando contra los monstruos (a Cohen, a Reed o a Dylan, qué más dará! Comprenderán la burda metáfora); del asombro que produce ver reflejados en el texto sensaciones y pensamientos que demasiado bien conocemos aquellos que hemos tenido que ver a seres queridos batallar con monstruos en plantas de Oncología repartidas geográficamente en puntos de mapas reales en los que nada indica que allí haya monstruos, pero dónde uno definitivamente se los encuentra...

De ésas y de otras, pero qué más dará. Éso sería hablar de mis monstruos. Hacedme caso: Leed la Hora Violeta. Como diría Miracle Max: <<Dolor Verdadero>>.

18.1.13

Lo de No habrá más enemigo






Finalmente he encontrado tiempo para leer uno de los libros que se ha pasado más tiempo en mi mesita de noche. Debo admitir que lo he hecho después de leer las galeradas de 'La Hora Violeta', intrigado por saber como se desenvuelve Sergio del Molino en una novela de ficción.

Y el resultado es atractivo, pero incompleto... No habrá más enemigo son tres relatos en un libro. Tres puntos inconexos con un nexo de unión que falla. En ella encontramos tres hombres (Lenin, León y Herbert) enamorados de una misma mujer, Alejandra. Tres relatos con desigual desempeño entre los que brilla 'Lo de Lenin' con luz propia. Tres relatos transidos de dolor que, de tener que asemejar a algo, a uno le recuerdan al Johnny Cash de 'Hurt', mezclado con el Lou Reed de 'Perfect Day' y al Dylan más psicodélico. Como pueden ver, referentes que traspúan dolor y más dolor. Y no, no pienso excusarme por asemejar literatura a música. Y menos en el caso de Sergio del Molino.

Porque, en definitiva, ese es un muy buen punto de partida para definir la prosa de Sergio del Molino: El dolor. Un dolor mezclado con dotes de muy buena literatura. Un dolor que atrapa y absorbe al lector.

Como ya he apuntado más arriba, del libro, uno se queda con 'Lo de Lenin'. Sin lugar a dudas la parte más lograda y completa del mismo. Sólo por ella ya merece la pena leer el libro.

¿Qué decir de 'Lo de León' y 'Lo de Herbert'? Que después de la primera parte se me hacen incompletas. La segunda por apresurada, la primera por tener la sensación de que existe un cambio de rumbo del intento original a lo que leemos que no ha acabado de ser solventado del todo. Aún y así, (casi) todo queda explicado en la cuarta parte del libro: 'Lo de Sergio', que no es más que una 'excusatio non petita' del autor y las circunstancias de la obra.

Si me permiten, me extiendo un poco más en lo del cambio de rumbo en 'Lo de León': Hay un momento en el que el relato cambia. Hasta ese punto el discurso es mutable, aún no completamente definido, como la memoria de una noche de copas con demasiada neblina: uno sabe como empezó y donde está, pero el camino es, como poco, desdibujado.

Hasta la mitad de ese segundo relato el relato parece pedir, o como mínimo me lo pide a mi, que Lenin y León sean dos caras de una misma moneda. Dos aspectos de una misma persona. Como si Lenin no fuese ni más ni menos que el Tyler Durden de un León con reminiscencias Ellisianas a punto de entrar en un laberinto Borgesiano. Y esto, señores, habría sido la monda...

Más allá de la certeza de que no hay más enemigo que nosotros mismos. Más allá de la epifanía que consiste en quemar la realidad para huir a la fantasía. Más allá de todo este dolor...